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El peso de empezar de cero: Qué es el duelo migratorio y por qué agota tanto


Despues de meses planeando tod y de semanas a la expectativa lograste el objetivo, ya estás en el país que elegiste como tu nuevo hogar. Tienes las maletas desempacadas, los trámites en regla y estás exactamente en el país donde planeaste estar. Tu familia y amigos te felicitan desde lejos, asumiendo que estás viviendo un sueño. Sin embargo, hay días en los que te cuesta levantarte de la cama, la nostalgia duele físicamente y te preguntas en silencio: “Si yo elegí esto, ¿por qué me siento tan mal?”

Como psicóloga clínica que también conoce de cerca el proceso de empacar una vida para cruzar fronteras, quiero decirte algo fundamental: lo que sientes no es debilidad, ni falta de gratitud. Es agotamiento real. A nivel psicológico, a este proceso lo llamamos duelo migratorio.

Más allá del cansancio físico: La carga alostática

El duelo migratorio es un proceso complejo. A diferencia de otros duelos donde perdemos a un ser querido, al emigrar experimentamos un “duelo parcial”. El país que dejamos sigue ahí, nuestra gente sigue ahí, pero nuestra conexión diaria con ellos se ha roto. Es como si no fueramos ni del nuevo lugar en donde vivimos ni del lugar que dejamos.

Este cambio constante (nuevo idioma, nuevos códigos culturales, la incertidumbre de cómo funciona el sistema de salud o el transporte) mantiene a nuestro sistema nervioso en un estado de alerta perpetuo. En psicología y medicina, a esto se le llama carga alostática: el desgaste profundo que sufre el cuerpo y la mente cuando están sometidos a un estrés crónico de adaptación.

Por eso dormir ocho horas ya no es suficiente. Tu cerebro está trabajando horas extras para procesar un mundo completamente nuevo.

La trampa de la positividad y la lucha emocional

Desde las terapias de tercera generación, como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), entendemos que gran parte de nuestro sufrimiento no viene de la tristeza en sí, sino de nuestra lucha constante contra ella.

Nos decimos cosas como: “No debería estar triste, tengo muchas oportunidades aquí” o “Tengo que ser fuerte para no preocupar a mi familiar”. Al intentar suprimir la tristeza, la culpa o el miedo, estas emociones se hacen más grandes y nos roban la energía que necesitamos para adaptarnos a nuestra nueva vida. Además de no permitirnos conectar genuinamente con el nuevo país, ya que se mantiene la idea de que en algun momento se regresará al país de origen y el viaje solo es algo temporal.

Pero en muchos casos esto no es así, por lo que las personas pueden pasarse años desconectadas del lugar en el que viven por esperar volver a un lugar en el que ya no están.

Una herramienta para tu proceso: Hacer espacio

El objetivo no es borrar la nostalgia —eso sería borrar tu historia—. El objetivo es aprender a llevarla contigo sin que te paralice.

Hoy quiero invitarte a probar algo diferente: deja de luchar contra la incomodidad. La próxima vez que sientas esa ola de añoranza o frustración, en lugar de distraerte inmediatamente o regañarte, tómate dos minutos. Cierra los ojos, nota en qué parte del cuerpo sientes esa emoción (¿es un nudo en la garganta? ¿un peso en el pecho?), y simplemente respira hacia ella. Hazle espacio.

Recuérdate a ti mismo/a cuáles fueron los valores (crecimiento, seguridad, familia, aventura, independencia) que te motivaron a dar este gran paso. La tristeza y tus valores pueden coexistir en la misma maleta, no significa que porque te sientas mal en definitiva hayas tomado una mala decisión, simplemente estás sintiendo algo normal, ya que estas dejando de lado algo que es importante para ti.

Tu espacio seguro, estés donde estés

Atravesar el duelo migratorio en soledad es abrumador, especialmente cuando intentas explicar tu mundo interno en un idioma que no es el tuyo, o bajo una cultura que no entiende tu contexto, a pesar de hablar el mismo idioma.

Por eso mi consulta es 100% online. Mi objetivo es brindarte un ancla emocional, un espacio seguro y en tu propio idioma, con herramientas psicológicas basadas en evidencia, para acompañarte a construir una vida con propósito en tu nuevo destino.

No tienes que transitar este camino a solas.


Referencias y lectura sugerida:

Achotegui, J. (2002). La depresión en los inmigrantes: Una perspectiva transcultural. Ediciones Mayo. (Concepto del Síndrome de Ulises).

Hayes, S. C., & Smith, S. (2005). Get out of your mind and into your life: The new Acceptance and Commitment Therapy. New Harbinger Publications.

Berry, J. W. (2005). Acculturation: Living successfully in two cultures. International Journal of Intercultural Relations, 29(6), 697-712.

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